Dra. Amanda Céspedes a Leo Contigo:

«He comprobado que los chicos que leen en entornos afectivos llegan mucho más lejos en su trayectoria universitaria.»

Amanda Céspedes

Amanda Céspedes no necesita presentación. Quienes se encuentren involucrados en la educación, sean padres, profesores o educadores de párvulo e incluso psicólogos y psiquiatras infantiles han oído de ella permanentemente.

La Neurosiquiatra infanto juvenil y escritora de ya varias publicaciones sobre el comportamiento infantil y el cerebro de niños y adolescentes, hizo un espacio en su abultada agenda, para dar una entrevista a Leo Contigo y darnos su perspectiva acerca de los efectos que tiene en el cerebro de los niños, la lectura, y más aún cuando esta se desarrolla en el ambiente afectivo del niño.

Amanda: Antes que todo queremos agradecerle el tiempo que nos ha dedicado, tanto a nosotros, como a los miles de padres que siguen nuestra página y que siguen su obra.

Muchas gracias a ustedes, por la linda labor que realizan y espero, de todo corazón, que rinda muchos frutos.

1.- Las mediciones que hoy tenemos disponible (Simce, encuestas y estudios varios), demuestran que la lectura es una actividad cada vez menos practicada en Chile. Desde su perspectiva, ¿cuáles cree usted que podrían ser las causas de esto?

Es una evidencia pavorosa. Recuerdo a una profesora hojeando mi revista Calpe&Abyla en un mesón… La hojeó, sonrió y dijo como disculpándose: «se ve interesante, pero…tiene mucha lectura, yo no soy capaz de leer dos páginas seguidas». Quedé pasmada. Creo que es un fenómeno multifactorial, pero esencialmente influye la prisa con la que vivimos, lo volcados a lo externo, a lo inmediato, a lo que está ocurriendo en el momento. Y también la culpa la tiene la fuerza de la imagen, que ingresa a las mentes desde la pantalla de la TV (los adultos se duermen muy tarde viendo series, realities) y por los dispositivos que conectan con las redes sociales. Somos esclavos de la imagen, y el libro exige una transcripción creativa desde el concepto a la imagen. Nuestras mentes se rebelan. También creo que hay una progresiva pérdida del nivel cultural, de modo que las personas manejan cada vez menos léxico. Por ejemplo, me han criticado que yo escribo «en difícil», y más de alguien ha dicho «excesivamente literario», ¡¡como si fuese un pecado en vez de una virtud!!.

2.- Normalmente se enseña que el período de aprendizaje más determinante o permanente es aquel que va entre los 3 y los 6 años. En este período, es un poco más frecuente que las madres lean a sus hijos. Sin embargo, una vez que aprenden a leer, suele suceder que las madres o padres que leían con sus hijos, dejan de hacerlo, dejando este hábito en el pasado, pensando malamente que ya pueden leer solos y no necesitan compañía. ¿Se puede seguir desarrollando este hábito con la eficiencia y de un modo igualmente permanente, luego de los 6 años?.

¡¡¡Indudablemente que sí!!! Los chicos que son grandes y ávidos lectores viven en hogares donde se lee mucho y se practica la lectura compartida, ya sea leyendo todos un texto único y comentándolo, o leyendo en forma individual y luego haciendo una tertulia. Hay mamás que han leído con sus hijos de 9 años Las Crónicas de Narnia o Harry Potter, creando así un mundo literario compartido, que les une, les da una identidad compartida. Pero un niño requiere poner en segundo plano los dispositivos electrónicos para resaltar al libro. Llevar un libro a la cama es una práctica que a mí me hace sentir que ¡¡¡aún tenemos humanidad!!.

3.- ¿Qué efectos que podría tener en el largo plazo, la lectura desarrollada en un entorno afectivo?

¡¡Grandes efectos!! La lectura en un entorno afectivo incrementa enormemente la inteligencia sustentada en las habilidades de abstracción y de conceptualización. Incrementa y amplía la visión de mundo, transformando a los chicos en personas más humanitarias, más empáticas. Incrementa la cultura general y la cultura específica (acerca de un tópico). Yo he comprobado que los chicos que leen en entornos afectivos llegan mucho más lejos en su trayectoria universitaria; eligen carreras de humanidades; se interesan por su entorno; son más humanitarios, más empáticos; resuenan con los problemas del mundo social, del planetario, de su país. En un Chile plagado de ingenieros comerciales ¡¡¡bienvenidos los humanistas!!!.

4.- ¿Qué es lo que no desarrolla el cerebro del niño que no lee al compararse con uno que frecuentemente lee?

TODO EL CEREBRO SE VE AFECTADO. Se reducen las habilidades de IMAGINACIÓN, FANTASÍA, CONCEPTUALIZACIÓN, ABSTRACCIÓN, EMPATÍA, MENTALIZACIÓN, AFRONTAMIENTO DE SITUACIONES DESAFIANTES, TOMA DE DECISIONES, REFLEXIÓN ETC. El niño pierde una habilidad esencial para la inteligencia, la habilidad de ALEJARSE DE LA EXPERIENCIA INMEDIATA, para proyectarse en la mente a tiempos y lugares lejanos. Esta capacidad es un recurso de RESILIENCIA. Quienes sobrevivieron a los campos de concentración en el Holocausto y en otras tragedias bélicas, lo hicieron gracias a que su mente podía abrirse imaginariamente a otros tiempos y otros espacios. Sólo así evitaron enloquecer de horror. La lectura es, a mi juicio, el gran bastión de verdadera humanidad que poseemos. Es nuestro patrimonio de humanidad.

5.- ¿Qué beneficios, cree usted que podría obtenerse de efectuar una lectura en forma conjunta y alternada entre padre/madre e hijo (leer una página o un capítulo cada uno)?

Enormes beneficios. En mi casa practicamos la lectura conjunta (mamá, papá e hijo) por muchos años. Comenzamos leyendo cuentos clásicos a los 6 años de mi hijo, y culminamos leyendo teatro griego (Grecia antigua), mitología griega, teatro clásico español. En cierto sentido, mi hijo fue «formateado» desde esas lecturas para ser un pensador humanista. ¡¡¡Y el mundo actual necesita pensadores de humanidad!!!.

6.- Y última pregunta ¿Existe o conoce usted técnicas o estrategias de lectura que permitan realizar el mayor estímulo posible al cerebro?

Sí. Encontrar ese lugar mágico, a modo de un escondite, en el cual refugiarse con un buen libro. Escapar de la seducción de las redes sociales y de la TV abierta, que atrofia el cerebro, para dar rienda suelta a ese viaje imaginario a través de las páginas del libro elegido, un viaje interior que abre amplias las alas de la libertad de la mente. Poder conversar entre varios un libro, analizarlo críticamente. Y para los niños, jugar a ser escritores y jugar a transformar el libro, incorporando o suprimiendo personajes, cambiando contextos físicos, cambiando épocas, etc. ¡¡¡Es un gran ejercicio de incremento de la inteligencia!!.

 

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